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Terapia de frío o calor para el dolor de espalda

Existen varios tipos de terapias para aliviar el dolor en la zona lumbar. El frío y el calor son algunos de los métodos más utilizados, pero a menudo se pasan por alto a pesar de su facilidad y accesibilidad. Es importante saber que la idoneidad y los beneficios de aplicar frío o calor para el dolor de espalda varían, y que cada situación es única. Primero, es necesario comprender el tipo de dolor lumbar en cuestión y su causa. Esto permitirá determinar si se debe utilizar frío o calor y cuándo para obtener el mayor beneficio y reducir el dolor.


Dolores que se benefician del frío o el calor

  • Lesiones deportivas, esguinces, caídas o algo que afecte directamente la parte baja de la espalda.
  • Músculo tirado hacia atrás por tensión o fuerza excesiva —como levantar pesas—.
  • Ciática. La aplicación inmediata de frío puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación. También ayuda a disminuir los espasmos musculares asociados.
  • El causado por levantar objetos pesados. El frío ayudar a reducir la inflamación en la zona afectada. Si se trata de una lesión aguda, lo mejor es aplicar la terapia de frío dentro de los dos días posteriores a la lesión. Por supuesto, resulta imprescindible visitar al médico antes.



¿Cuándo se debe usar una u otra?

Si se sufre de dolor lumbar crónico, la decisión entre cuándo usar calor y cuándo usar frío no es tan sencilla. Para la mayoría de las personas, obtener un alivio eficaz requiere encontrar un equilibrio entre el uso de calor y frío. Si el paciente realiza ejercicios para fortalecer la espalda, es posible que la aplicación de calor primero le ayude a calentar los músculos y realizar el entrenamiento con facilidad. El frío actúa para aliviar la inflamación y el dolor después de un entrenamiento. De cualquier manera, el dolor lumbar crónico debe ser evaluado por un profesional médico.

Usar frio o calor para el dolor de espalda puede ser extremadamente beneficioso cuando se hace correctamente. Estas técnicas tienen más impacto cuando se convierten en parte de una rutina diaria. Varias formas en las que se puede incorporar el uso de estas terapias en la vida cotidiana son tomando un baño caliente; recostándose sobre una almohadilla térmica por la noche antes de acostarse; aplicando una compresa fría antes de comenzar el día; usando aerosoles refrigerantes, o llevando consigo compresas al trabajo.

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Cómo aplicar calor

Estos son algunos métodos para aplicar calor en la zona lumbar:

  • Hacerlo durante 15 a 20 minutos a la vez. El calor húmedo —compresas calientes, baños, duchas— funciona mejor que el seco.
  • Probar una envoltura térmica para todo el día, la cual se puede conseguir en farmacias.
  • Si está utilizando una almohadilla térmica eléctrica, hay que evitar quedarse dormido mientras esté encendida. Se recomienda usarla a temperatura baja o media.


Cómo aplicar frío

El hielo y las compresas frías pueden aliviar el dolor, la hinchazón y la inflamación causados por lesiones y otras afecciones. Estos son ejemplos de cómo aplicarla:

  • Toalla helada. Mojar una toalla con agua fría y exprimirla hasta que esté apenas húmeda. Doblarla, colocarla en una bolsa de plástico y meterla al congelador durante 15 minutos. Sacarla de la bolsa y ponerla sobre el área afectada.
  • Un paquete de hielo. Colocar aproximadamente ½ kg de hielo en una bolsa de plástico. Agregar agua hasta cubrir apenas el hielo. Exprimir el aire de la bolsa y sellarla. Envolverla en una toalla mojada y colocarla en la zona afectada.
  • Una bolsa de verduras congeladas.
  • Un vaso con hielo. Llenar un vaso de papel hasta dos tercios de su capacidad con agua y congelarlo hasta que se convierta en hielo sólido. Antes de usar, hay que retirar suficiente papel para exponer parte del hielo. Frotarlo sobre el área afectada durante 3 a 5 minutos.


¿Cuál es mejor?

En lo que respecta al dolor de espalda agudo, o al que se experimenta debido a una lesión directa, lo mejor es comenzar con frío. Una lesión aguda es aquella que dura menos de 4 semanas. Al usar hielo primero, se está bajando la temperatura del cuerpo, lo que reduce la inflamación y la hinchazón, contrayendo los vasos sanguíneos y ayudando a adormecer el área.

Cuando se trata el dolor de espalda crónico —que dura más de 4 semanas—, es conveniente utilizar terapia de calor que proporcione una temperatura alta y constante en el área lesionada.

frío o calor para el dolor de espalda


Cabe señalar que la investigación científica sobre frío versus calor para tratar el dolor de espalda y los músculos no ha sido concluyente. En un estudio que analizó el dolor muscular —no específico del de espalda— después de un ejercicio extenuante, el frío ayudó más a aliviarlo inmediatamente después de la actividad y hasta por 48 horas. Entonces, el frío puede ayudar si la persona se excedió haciendo ejercicio o se torció la espalda, especialmente si fue después de practicar alguna actividad física.

  • Importante: este tipo de terapia no debe usarse cuando el área lesionada está abierta, sangrando o liberando líquido. La terapia de calor también puede ser peligrosa cuando se usa para tratar lesiones de la médula espinal, esclerosis múltiple o artritis reumatoide.

Referencias: Gelpacks Direct
Kaiser Permnanente
Orthopedic One
Disc Institute for Spine Care
Denver Physical Medicine & Rehab

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