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La relación entre el frío y el dolor de espalda

Si sientes que el dolor de espalda empeora durante los días que hace frío o de cambio de clima, no lo estás imaginando. Este dolor, efectivamente, puede estar relacionado con la presión barométrica y la temperatura en el exterior. En ocasiones, los cambios de presión pueden causar dolor en las articulaciones, incluyendo la columna. Generalmente, las articulaciones y los músculos reaccionan al entorno, lo que puede hacerlos más rígidos o propensos a sufrir una lesión.


La conexión entre el dolor de espalda y el frío

Debido a que el dolor de espalda puede tener distintas causas, el frío afecta a cada persona de diferente manera. Lo siguiente puede contribuir a las molestias durante el invierno:


Menos ejercicio

Mucha gente suele hacer ejercicio afuera; correr o caminar es una forma efectiva y accesible de ponerse en movimiento. Pero quizá prefieras quedarte en casa cuando haga frío, comenzando una temporada de sedentarismo, lo cual hará que tus músculos —incluyendo los de la espalda— se pongan rígidos y hasta te duelan.

frío y dolor de espalda


Músculos fríos

Se sabe que cuando los músculos y los tendones están fríos, se ponen rígidos. Si los de tu espalda lo están, experimentarás dolor y dificultad para moverte.


Depresión por la temporada

La condición conocida como Trastorno Afectivo Estacional se da por la falta de luz durante el día, deprimiendo a los más susceptibles. Quizá te sorprenda saber que sí existe un vínculo entre los trastornos del estado de ánimo y el dolor de espalda. Además, si estás afectado(a) por esto, estarás menos motivado(a) para hacer ejercicio.


¿Qué dice la ciencia?

Si bien algunos expertos refutan la conexión directa entre el frío y el dolor de espalda, la condición, de hecho, tiene un nombre: alodinia térmica —dolor que aparece como respuesta al calor o al frío—.

Un estudio realizado en Suecia en 2012 siguió las jornadas laborales en el frío de 135,000 obreros. La investigación concluyó que los individuos que trabajan al aire libre en temperaturas frías se quejaron más de dolor de espalda y de cuello. Un estudio similar llevado a cabo en Finlandia arrojó resultados similares.

Lee también: ¿Existe un vínculo entre la obesidad y el dolor de espalda?


Cómo el frio afecta la columna

Con temperaturas frías, ocurre un proceso llamado vasoconstricción —que se refiere a al estrechamiento de los vasos sanguíneos en las extremidades—, haciendo que la sangre se dirija al cerebro, el corazón, los pulmones y los intestinos para mantenerlos calientes. Entonces, cuando a los músculos, los tendones y los ligamentos les falta sangre, se ponen rígidos.

Seguramente, lo has vivido cuando sientes los dedos fríos y te cuesta trabajo escribir en el teclado o llevar a cabo cualquier otra actividad con las manos. Lo mismo ocurre con las estructuras que soportan la columna. Con el clima frío, hay menos flujo sanguíneo hacia estas, por lo que también se ponen rígidas.

Es importante recordar que el dolor espalda tiene que ver con estrés o lesiones en los músculos, los tendones y los ligamentos que soportan la columna. Si estos tejidos están rígidos y tiran de las terminaciones sensibles de la columna, sentirás que te duele la espalda, aunque no sea exactamente la columna.

Aunado a ello, los músculos, ligamentos y tendones fríos son más propensos a lesionarse.

En suma, sentirás más dolor de espalda cuando hace frío porque es la respuesta natural del cuerpo.


Prevención

Si el frío te está provocando dolor de espalda, protégete bien, sobre todo si vas a salir; usa varias capas de ropa y no dejes expuesta tu espalda y el cuello.

Cuando estés en interiores, procura que el entorno sea agradable; una buena manta puede prevenir que tus músculos se tensen. Usa también un par de pantuflas que te permitan mantener calientes tus pies.

frío y dolor de espalda

La aplicación de calor también es una opción. Toallas calientes o una compresa aplicada en el área afectada ayudarán a que manejes mejor el dolor. Nadar en agua caliente también te puede ayudar aliviar las molestias. De igual manera, una rutina de ejercicio en el agua es aconsejable.

Y claro, mantenerte activo es lo mejor; el frío puede meterte en cama y dejarte ahí por horas, aumentando, eventualmente, tu nivel de dolor. Sal, camina y realiza tus actividades normales.

Referencias: Hendrick Wellness Center
Atlantic Brain & Spine
Dr. Nael Shanti

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